Transformación
La manipulación y la extracción de delicias a partir de la carne de este animal está sujeta a un procedimiento lento en el que el trabajo de manos expertas y la aplicación de técnicas muy especializadas resulta vital. Tanto es así que, en los mataderos, se exige la mayor especialización a las personas encargadas del faenado con este tipo de materia prima.
Uno puede pensar que la elaboración de un Jamón Ibérico de Bellota como los quecría y cura Monte Beco en sus secaderos, es un proceso sencillo en el que del despiece del animal, la salazón de sus cuatro extremidades y un periodo de secado mínimo y necesario se obtiene una delicia como nuestro Jamón Ibérico. Nada más lejos de la realidad.
El proceso de creación de un buen Jamón Ibérico Monte Beco es un auténtico ritual de cuidados, pruebas, temperaturas precisas, ambientes perfectos y un largo etcétera que usted puede comprobar.
Uno puede pensar que la elaboración de un Jamón Ibérico de Bellota como los quecría y cura Monte Beco en sus secaderos, es un proceso sencillo en el que del despiece del animal, la salazón de sus cuatro extremidades y un periodo de secado mínimo y necesario se obtiene una delicia como nuestro Jamón Ibérico. Nada más lejos de la realidad.
El proceso de creación de un buen Jamón Ibérico Monte Beco es un auténtico ritual de cuidados, pruebas, temperaturas precisas, ambientes perfectos y un largo etcétera que usted puede comprobar.
Bien es cierto, que en sí mismo este proceso sigue siendo en su mayor parte tan artesanal como lo ha sido a lo largo de la historia. Pero si en algo han ayudado las modernas técnicas de tratamiento y faenado, ha sido a la hora de secuenciar y perfeccionar cada uno de los pasos que ha de dar un jamón desde que se extrae del animal hasta que llega a la mesa. Y todo ello para ofrecer un producto de la máxima calidad gastronómica y saludable.
Sin embargo, todo esto no debe hacernos caer en el error de que un buen jamón es sólo producto de un laborioso y cuidado proceso de curación. Un buen jamón, como un buen vino, se hace desde que nace. De nada serviría un esmeradísimo proceso de curación si no nos preocupamos antes del animal que nos lo ha de proporcionar. Por eso, en Monte Beco, creemos que el buen jamón no se hace sino que nace, crece, madura y acaba degustándose en un plato.
Por esta razón, nuestra preocupación principal es ofrecer a nuestros animales la mejor calidad de vida. No nos cabe duda de que en ellos revierte este cuidado y nos lo devuelven en forma de Productos Ibéricos de la más alta calidad.